Archivo para Fernando Davalos

La Hispanidad tiene un tinte portugués

Posted in AVATARSERES with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 12 octubre 2010 by josancaballero

El oscuro enigma del origen de Colón

Mucho se ha especulado sobre el origen del Almirante y descubridor de América, hasta el punto de que hay varias tesis que sustentan raíces italianas, gallegas, catalanas, francesas y griegas, mientras los últimos hallazgos nos conducen a una sórdida identidad, como doble agente de los portugueses y los españoles, que nos asegura una verdadera novela, entre cateros y templarios, que ahora van a conocer en detalle, por este día de Cristóbal Colón, dentro del mes de la Hispanidad, en los Estados Unidos, tomando como punto de partida el 12 de octubre de 1492. Sigue leyendo

MAS-CARAS del Almirante Cristóbal Colón

Posted in CABE DUDA with tags , , , , , , , , on 1 mayo 2009 by josancaballero

 

La verdadera identidad de Christopher Columbus, el genoves, es la del Salvador Fernandez Zarco, portuguesChristopher Columbus, célebre navegante cuyo nacimiento se remonta, al parecer, a 1451, conjeturado por muchos en Génova, capital (en la Edad Media) de una ciudad que rivaliza entonces con Venecia, y que en 1798 se constituye en república de Liguria, es a quien se le concede el título o epíteto de «Almirante de la mar Océana», por considerarlo en Europa el descubridor de América,  como parte de un proyecto, «descabellado» para entonces, de llegar a las Indias por el Occidente.

Pero, justiciera y verídicamente hablando, Colón se constituye como el iniciador de una cruzada colonial y esclavista en América, continuada por una guerra de exterminio y saqueo de su población aborigen, convertida al catolicismo porque sí, con el peligro de ser diezmada o extinguida en sus últimas consecuencias, quedando para algunos países como un reducto étnico, desarticulado e invalorable hasta la actualidad, en que ha comenzado a dar pruebas de su existencia y peso colosal en la historia de los pueblos del Nuevo mundo hispanoamericano, para beneplácito y regocijo de aquellos que se han mantenido reivindicando el aporte evidente y la permanencia de estas etnias dentro de la cultura tradicional popular y el desarrollo endógeno de nuestro espíritu e idiosincrasias nacionales.

Las tres carabelas de Salvador-Cristobal

Ahora bien, dentro del análisis eurocentrista, Cristóbal Colón goza un breve tiempo de respeto y celebridad por su «hazaña», pero las propias «glorias» sepultan su memoria entre sus contemporáneos, ya que la muerte del Almirante, en 1506, no está envuelta en los vítores voraces de la victoria, sino en medio de un insondable mar de incomprensión, amargura y abandono.

Respecto a la identidad de este controversial personaje, ha aparecido un artículo de actualidad reveladora, en el diario Granma, de La Habana, Cuba, correspondiente al lunes 8 de agosto de l988, que reproduce, a su vez, un cable de la agencia de noticias EFE, válido para que se analice in extenso, pues son datos que aportan mayor credibilidad al misterio de la doble personalidad y trayectoria posible de este hombre paradigmático de la Edad Media, que, con su hazaña marítima, casi al igual que Cristo, logró dividir, en un antes y un después, los tiempos modernos historiográficos y las opiniones sobre el Viejo y el Nuevo Mundo medievales.

Las busqueda de riquezas y territorios fue lo que movio a los portugueses a mentir y hasta ser dobles espias, como Salvador Fernandez Zarco, nuestro Almirante Colon

Con el título de «Cristóbal Colón nació en Cuba», en el artículo publicado por Granma, se cita al investigador Augusto Mascarenhas Barreto, quien, igualmente, en 1988, presenta en Lisboa su investigación El portugués Cristóbal Colón, agente secreto del rey don Juan II, en donde argumenta y demuestra con hechos contundentes (seiscientas cuarenta páginas, doscientos grabados y mapas, cuatrocientas notas bibliográficas y seis capítulos), cómo el supuesto Almirante de la mar océana «que hizo el primer viaje trasatlántico se llamaba Salvador Fernández Zarco», y que verdaderamente «nace en Cuba, en un pueblecito de la región portuguesa de Alentejo.» (1:3), confirmando de ese modo que «con las credenciales de su parentesco y su formación en la Orden de Cristo, el Estado portugués escoge a Fernández-Colón para una misión delicada, de la que depende el futuro de su bien planeada empresa descubridora, amenazada por la apabullante fuerza del expansionismo castellano impulsado por Isabel [I de Castilla, 1451-1504] y Fernando [II de Aragón, 1452-1516]». (1:3)

Si ya se sabe que Salvador-Cristóbal es hijo natural del infante Fernando de Portugal, sobrino heredero adoptado y sucesor de don Henrique, el navegante, líder también de la Orden de Cristo, Otro retrato de Salvador-Colonse ha de entender enseguida el porqué de su filiación y derrotero futuro, así como «de la presencia catera en Portugal desde su fundación como reino, y de la convergencia en algunos puntos de los cateros y los templarios, impregnando ambos a la Orden de Cristo, impulsora de los descubrimientos ultramarinos portugueses», y esos «cateros» son nada más y nunca menos que los «tan populares, misteriosos y conspiradores» que «inmortalizó Umberto Eco en El nombre de la rosa».

Pero esta «maraña genealógica» del susodicho Colón no termina ahí, porque el abuelo paterno de Salvador Fernández Zarco es precisamente «el rey don Duarte de Portugal, y su abuela materna Constanza Ruiz de Sa, hija de Cecilia Colonna, concebida a su vez por el Arzobispo de Lisboa, padre además de Otón Colonna, reseñado entre los papas como Martín Quinto», o sea, que a Cristóbal le cuadra muy bien la conocida frase «de casta le viene al galgo».

Rubrica de la firma en latin de Salvador-Christopher Fernandez Zar-ColonEs obvio que, el sustentado estudio del portugués Augusto Mascarenhas aporta evidencias y datos interesantísimos sobre este asunto: «La misión encomendada por la corona portuguesa y cumplida por Fernández-Colón fue una provocación de gran sutileza […] El almirante de Castilla, pretendidamente al servicio de los monarcas españoles y al frente de tres carabelas castellanas, se propone “oficialmente” ir en busca de las Indias orientales por el camino del oeste… Pero no era así. Después de abandonar y navegar a lo largo del paralelo que servía de límite a las zonas de exploración pactadas por portugueses y castellanos en los tratados de Alcazobas y Toledo, pone rumbo al sur para “descubrir” las Antillas, ya conocidas por los navegantes portugueses y que, según su particular interpretación de tratados anteriores, quedaban dentro de su zona de influencia. Esa premeditada infracción a los tratados por parte de naves con bandera castellana, permitió al rey portugués don Juan Segundo protestar ante el Papa e, indirectamente, obligar a los Reyes Católicos a firmar el Tratado de Tordesillas, que dejó sólidamente en manos de Portugal la conquista y explotación de Brasil y los territorios africanos y asiáticos que eran los que realmente les interesaban y los vedaban a los españoles.» (1:3)

Mapa de los viajes de Colon

Luego, el investigador Mascarenhas descifra la sigla cabalística con la que ha firmado Salvador-Cristóbal todos sus escritos, concluyendo que «los cabalistas de su Orden de Cristo e incluso algunos extranjeros de formación templaria de aquel tiempo hubiesen descifrado con facilidad las dos docenas de signos con los que Colón rubricaba sus escritos», por lo que el artículo que reproduce el diario Granma, comenta que, finalmente, «Mascarenhas, buceando en las profundidades de la historia, removiendo polvorientos manuscritos e interpretando olvidados documentos, asegura que a pie de escrito lo que el Almirante firmaba decía, tras la traducción del latín: “Fernando, Duque de Beja, casado con Isabel, llamada de Cámara, son mis progenitores de Cuba. Salvador Fernández Zarco”. Colón, así, no era más que un “alias” del agente secreto portugués, posiblemente inspirado en el apellido de su abuelo, el arzobispo Colonna.» (1:3)

Dos últimos detalles saltan sobre esta nota. Uno tiene que ver con lo dicho en la conferencia de prensa, en Lisboa, por Augusto Mascarenhas, en torno al resorte que le permite llegar al laberinto de Cnosos, y salir airoso, de la historia real del supuesto Cristóbal: «…la llave para abrir la puerta que hasta hoy guardaba esos secretos la encontré en la atenta lectura de los escritos del propio Colón y de sus coetáneos». (1:3)La Santa Maria de Zarco-Colombus

El otro aspecto gira alrededor de un nuevo artículo, incluido en el diario Granma, del 20 de agosto de l988, y firmado esta vez por Fernando Dávalos, en donde su autor habla sobre el impulso auténtico de Colón, en l492, al llamar a la isla que recién descubre Cuba (seguramente, por la cercanía afectiva con la del sur de Portugal), pero enseguida se arrepiente y prefiere denominarla Juana, «al comprender que su conducta podría interpretarse como una herejía o una ofensa grave a la España vencedora en la Reconquista sobre los moros».(2:4)

Claro que, antes y luego de la extensión del tema, son muy propicias las palabras de Fernando Ortiz (1881-1969), sobre esa personalidad tan controversial de la historia de Cuba y, sobre todo, de los que viven en este lado del Nuevo Mundo: «Ni Cristóbal Colón escribió su diario, y jamás ha podido ser conocido en su integridad ni en su redacción auténtica».Anagrama de Salvador Fernandez Zarco, el verdadero nombre de Cristobal Colon Valga entonces este acercamiento para iluminar el sombrío túnel de las auténticas investigaciones, con el objeto de dar al traste con muchas aseveraciones que pululan por estos días en la mar océana de la televisoras y los periódicos de esta inmensa Mitad, quienes, sin apenas hacer la mínima indagación o cuando menos una lectura científica y escrutadora de los pormenores del asunto (hasta donde se haya conocido o explorado), se aventuran como el otrora Almirante, para dar fe engañosa de su diario navegar por una mar revuelta en este Nuevo Mundo literario continental, pero enseguida dichas intenciones pueden dar al traste con su propia credibilidad como investigadores o disertadores de cualquier tema, y convertirse en una escabrosa ganancia de pescadores.  

JOSAN CABALLERO.

El cielo inmenso de Josan Caballero

Este artículo forma parte de una monografía propia más extensa, escrita desde el 1 de mayo de 1989, y cuyo contenido esencial aparece dentro de mi ensayo Monumento cubano a Salvador-Cristobal Fernandez-Zar-Colo, el descubridor del Nuevo MundoEl tesoro encontrado, o La serie literaria infantil de Cuba a Hispanoamérica. Libro Primero (1783-1857), que ha permanecido inédita hasta ahora, pero he decidido incluir hoy este fragmento en mi Blog, dada sus implicaciones culturales y sociales, además de celebrar, con ello, el veinte aniversario de dicha investigación.

 Bibliografía utilizada

1. Granma. «Cristóbal Colón nació en Cuba», de la Agencia EFE. Diario del 8 de agosto. La Habana, 1988.

2.   ———- Diario del 20 de agosto. La Habana, 1988.