Por José Antonio Gutiérrez Caballero.

Un día como hoy, 26 de mayo, pero del 2006, fue estrenada la Muestra de Poesía Mural ISLA SOLA, en la Galería de Arte INFINITY, de la calle 8.
Hacía un mes apenas que me encontraba en Miami, y no sé cómo explicarlo, porque fue verdaderamente mágico, pero estaba casi predestinado que llegara a esa Galería, en un día especial, como dos semanas antes de que se inaugurara la Exposición ISLA SOLA, del pintor cubano Ignacio Pérez Vázquez, que de no habernos conocido por entonces, habría tenido, de seguro, la misma connotación y alcance cultural, pero me parece, sin temor a equivocarme, que la repercusión y multiplicidad del hecho artístico adquirió mayor envergadura y proyección con la inclusión de las esculturas en bronce de Noelio González, y el performance poético que comencé a diseñar, con miras de crear un coherente espacio visual y dramático que inmiscuyera igualmente a mis iracundos poemas de corte social, bajo el título central de ISLA DE ÁNGELES, que enseguida tomó el carácter y la formalidad inusual de un verdadero libro incunable de versos libres, ya que todo el que llegaba, miraba y leía. Apreciaban los cuadros, salían, regresaban y leían; volvían a mirar y preguntaban, pero siempre leían y leían, se esmeraban en saber del pintor, del poeta, el escultor… Seguían leyendo y preguntando de las peripecias de la muestra y de sus protagonistas. Volvían preguntándose cómo adquirir las pinturas y esculturas, pero igualmente la manera de tomar los versos, llevárselos para sus estudios o para su casa, aunque fuera en los papeles que permanecían en la galería, expectantes e insólitos, junto a los cuadros, sabiamente curados y muy bien compuestos o dispuestos. Ya una de las dealers de arte nos había manifestado a Ignacio y a mí, un día antes de que se inaugurara la muestra, o sea, el jueves 25 por la tarde, que ella quería (y necesitaba) un ejemplar de ISLA DE ÁNGELES, aunque fuera de modo artesanal, y por computadora, pues aunque la muestra completa estaba casi totalmente vendida con mucha anterioridad a la fecha en que el público disfrutaría de las obras, ya había personas que deseaban y veían como algo espectacular esta fusión (o hermanación y emanación) de mis poemas con aquellas magníficas pinturas y esculturas cubanas.
Entonces nació el primer incunable ese mismo día, que lo hice para la inquieta comerciante, que no se iría de allí sin llevarse el único ejemplar que teníamos para mostrar y luego vender, cual pan caliente, salido del horno milagroso (cibernético e infinitamente improvisado, en una de las computadoras de la Galería), donde se encontraban las imágenes de ambos creadores, y mis poemas ordenados por secuencias de seis textos con fotos, cuyos logros apreciables eran sostenidos y requeridos por tres virtudes artísticas fundamentales que, por supuesto, la astuta y profesional vendedora ya había reparado en ello: Era un libro de versos libres original, realizado por el propio poeta, que explicaba de forma lírica el tránsito por las diversas instancias y estancias de la ISLA (DE ÁNGELES) SOLA, o viceversa, con imágenes de la muestra, firmadas por el pintor o el escultor, y con el ingrediente de encontrarse armado o amarrado, artesanal e ingeniosamente, con fibras naturales, terminadas en un palito de canela, por demás oloroso, incitante y excitante, que fungía acaso como un inusual marcador de libros adjunto al folleto, y que daban al conjunto un profundo sentido de acabado y perfección que nunca fue calculada. Digo esto con toda la sinceridad del mundo y con la ingenuidad de alguien que aún hoy no sabe ni conoce quiénes fueron los compradores y portadores de la economía para continuar haciendo ejemplares únicos (o falsos y verdaderos incunables a la vez) de aquella fantástica ISLA DE ÁNGELES, al igual que de los otros dos folletos, concebidos y construídos por el estilo: LA SOLA-EDAD INTERIOR y EL ÁNGEL DESERTOR. De ese modo, antes de llegar a la inauguración, ya se habían «colocado», sin comerla ni beberla, unos seis ejemplares del primer título, dos del segundo y tres del tercero, hasta sumar 11 libros, por la módica suma de 50 dólares cada uno. Se darán cuenta de que si eso seguía así no teníamos que esperar resultados de muestra alguna, ya que muchos daban por hecho sus valoraciones a través de la armonía y conjunción de elementos, reunidos para sus criterios, felizmente, en los folletos poéticos, que eran muy apreciados y se vendían ya, sin haber comenzado la puesta en escena de la Expo de Poesía Mural ISLA SOLA, de la Galería de Arte Infinity.
Luego me hablaron de que la hija de Tres Patines quería también uno, y ni corto ni perezoso, se lo hice. Mandó el dinero y le entregamos su ejemplar. Prueba de que la improvisada imprenta computarizada estaba rindiendo sus frutos, aunque yo nunca cobré ni la mitad que me correspondía, según lo acordado previamente, ni un céntimo partido por la mitad, de aquellos incunables que ahora quisiera poseer al menos un solo ejemplar, pese a que aún conservo el embrión de mis hijos en la computadora, sin un nacimiento real o aparente en el entreverado panorama editorial de Miami, pero sé también que unos cuantos de ellos permanecen a la custodia de quienes lo adquirieron, no sé si por sabiduría, innovación, cultura, hobbie o snobismo (quizá todas estas cosas a la vez, quién sabe). Sólo sé que uno en especial fue sustraído pertinaz y por alguno de los asistentes a la inauguración, esa noche del 26 de mayo del 2006, y aunque sospechamos quién había sido, nunca lo pudimos demostrar, pero él sabe perfectamente que lo tiene, y creo que yo también. Aunque ello generó un conflicto entre los que organizábamos la exposición, pues ya estaba vendido el ejemplar, simplemente tuve yo que hacer con mayor premura y rapidez otro nunca igual, pues cada uno era en sí mismo diferente (he ahí donde radicaba el cierto interés de los libritos, en el sortilegio y la magia de que eran ejemplares únicos, incunables para sí propios desconocidos, sin prueba fehaciente de que ellos se creyeran o fueran eso mismo). Por cierto, que hace poco estuve en una fiesta de amigos y me parece haberme topado con el mismo personaje, pero no lo puedo asegurar tácitamente. Es algo que ya queda al arbitrio de dios y que no sé si nunca podré o podremos saberlo a ciencia cierta. Por lo pronto, permanecerá como uno de los hechos más curiosos ocurridos en mi vida de poeta itinerante e improvisado duendestrella de las letras cubanas.
Hasta aquí la historia milagrosa de mi ISLA DE ÁNGELES, que aunque no han visto jamás la luz como verdaderos poemas, dentro de un auténtico y especial libro de versos, guardan, por lo que les conté, un entrañable lugar en mi corazón, porque ellos supieron ganarse una luz propia, en muy poco tiempo, junto al respeto de quienes los leyeron y los sintieron y percibieron como salidos de un entorno mágico y eterno, en donde la duración de sus entidades, instancias y distancias fue extrañamente registrada en esa única y acogedora CASA DE ÁNGELES DISPERSOS Y DESERTORES, que fue, sin lugar a dudas, la maravillosa Galería de Arte Infinity, de la calle 8, en La Pequeña Habana, de Miami. Agradezco a la vida ese intercambio de señales y estoy abierto a encontrarme con mis escasos, únicos y adorables hijos alguna vez, para enmendar al menos mi rebeldía e intransigencia con ellos, mas no mi espiritualidad desmedida, insurrecta, juvenil y eterna, más allá de todos mis ángeles del demonio.

JOSAN CABALLERO
Coral Gables, 26 de mayo del 2009.

A CONTINUACIÓN MI HOMENAJE
CON DOS DE LOS POEMAS MÁS SIGNIFICATIVOS
DE LA EXPO DE POESÍA MURAL

MAPA EN EL AIRE
En el mapa desértico del aire
quién viene a componer tu encrucijada:
por cuál camino irse hasta su vuelo
para ver crecer tu geografía
sin la sal turística de máscara
o la escarcha gregaria de morir.
Solos sobre un sendero
que nos conduce a ti:

Isla Ciudad melosa
hasta esa brevedad de casa sola
de palmera enhebrada por el viento
de vitrales a punto de parir.
Isla suelta en el aire
tan tranquila y bravía
como un mástil en ruedo
con el debate asustado de partir.
Junto al aire desértico del agua
quién viene a promover la empalizada
como alguna encomienda de esos dioses
orishas de anteayer
que hoy ponen pies resecos en la ruta
de otros hijos mojados por venir.
JOSÉ ANTONIO GUTIÉRREZ CABALLERO

CAÍDA SALVACIÓN
Caídos sobre su propia humanidad
no reparan en las manos que los miran
con entramada ausencia por encima
que les impide azorar su soledad.

Alzados como una salvación
sobre el madero: Niños ocultos
en el mágico bregar del pronto día
vienen a ser más que sombras
cariátides de un agua irreverente
alzando consigo el karma de una isla
con otros nacimientos que se oxidan
esperando ser atraídos por el vórtice del mundo
como un inquieto imán
sorbidos extrañamente por la isla
al mismo instante en que ya auscultan
el mar como una caparazón
por donde nace un horizonte anclado
sobre la propia armadura de estos hombres
lanzados cual flechas contra el agua
ante un blanco posible para hallar
sólo si se organiza la manada
a la puerta gregaria
del Ojo circundante universal
que los convoca y patrocina
como parte de alguna pesadilla
que está por despuntar.
JOSÉ ANTONIO GUTIÉRREZ CABALLERO

Pieza salvada en Miami, como un Homenaje a este nuevo 26 de mayo del 2009. 
Esta obra ISLA DE ÁNGELES se terminó de editar
como un extraño y extraordinario incunable
salido entre nosotros,
con sólo 20 ejemplares,
de las imprentas artesanales
de la Galería de Arte INFINITY,
en tres series distintas,
el 26 de mayo del 2006,
y ahora recuperados por Josan Caballero,
como parte de la magia de este Blog,
exactamente tres años después,
el 26 de mayo del 2009.














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