Hay amigos que, en el mismo instante de conocerlos, el alma intuye como un acercamiento-desprendimiento, pues nos damos cuenta de que han sido parte de nuestras vidas siempre, aunque no hayamos tenido comunicación con anterioridad. Esto es lo que me ha ocurrido con mi eterno amigo Carlos Quintana Landa, gran cubano, residenciado en Alicante, con quien, a pesar de que nuestra cercanía sólo ha sido virtual y telefónica, a través de la red social Facebook, hemos logrado una afinidad y comunicación mayor que la de cualquier familiar con el que haya convivido en mucho tiempo. Seguir leyendo














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